AUNQUE ANDE EN VALLE....

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Salmos 23:4 (Reina-Valera 1960)


 


   Un hombre con su pequeñito,un día salieron de su casa, y dijo al pequeño-"Ven, vamos a descubrir el mundo"-. Y partieron.... Pasaron por ciudades y por montañas, vieron juntos la belleza del aurora y el encanto de la naturaleza mientras despacito, despacito se adormenta arrullada por los cálidos colores del atardecer.¡Todo era maravilloso para el niño, junto a su padre!

   Un día mientras, estában caminando a la orilla de un río que corría entre las montañas, una tempestad vinó.El niño comenzo a temer lo peor, que algo feo fuera a suceder, también porque,el único modo que tenían para pasar del otro lado del río, era un viejo puente del aspecto poco seguro y descuidado. El niño entonces dijó:-"¡Papá tengo miedo!"-. –"No te espantes, mi pequeñito"-, dijó el padre, ­"aquí estoy contigo.Tu dame la mano". Y el pequeño así hizo.

  

   Pero, justo en medio de la atravesada, la madera del viejo puente comenzó a crujir y a vacilar peligrosamente. Solo un grito salió de la boca del niño:-"¡Papá!". El padre entonces se inclinó hacia él, lo estringió fuerte a si, lo tomó entre sus brazos y con la mano le inclinó su cabecita sobre su hombro y le dijo:"Calmate y duerme, tesoro mío".Asegurado por el amor de su padre, el pequeño se apoyó al papá, y poco a poco se adormentó.

Pasó una hora , y el niño se despertó en su habitación.los rayos del sol iluminaban la recamára en la cual estába, y una agradibilisíma sensación de bienestar y grande paz, invadía todo su ser.

Estába bien, estába a salvo, lejos de cualquier péligro. Ni siquiera se había dado cuenta que había pasado el otro lado del río. ¡ESTÁBA EN SU CASA!


¡Esta es la muerte!