EL AMOR DE DIOS
EL AMOR DE DIOS
“Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca". 1 Jn. 5:18 (Reina-Valera 1960)
El amor de Dios es ilimitado, único y eterno. Ha dado a todas sus creaturas la capacidad y la posibilidad de escoger entre el bien y el mal sin preocuparse del hecho, que esto, dado, la natural tendencia a la desobediencia que existe en el hombre, Lo hubiera llevado por nuestra causa a continuas tristezas y desilusiones. El Señor nos permite escoger, sin dejarnos solos , sin abandonarnos a las numerosas encrucijadas que se nos presentan. Él nos enseña, guía, sugiere, dirige hacia Él, pero nos deja el volante. Sobretodo a aquellas creaturas que se han convertido en sus hijos, la voz del Maestro no les faltará. Son muchos los instrumentos que Él usa para enseñarnos lo que le agrada, pero en modo particular hace uso de Su Palabra y del Espíritu Santo. Y es justo en Su Palabra que encontramos este pasaje en la 1º carta de Juan, que nos llama la atención por su simplicidad y transparencia extremas.
Aunque si este pasaje lo hemos leído una sola vez, claramente, nos pone delante la responsabilidad: que, si se "convive" con el pecado, que si se acepta como una cosa posible en nuestras propias vidas de cristianos...tal hombre no es de Dios. A lo mejor, aún no Lo ha conocido, sino, Juan dice: - ¡Preservaría a si mismo!- .Se podría objetar: - ¡Nosotros nunca seremos perfectos ! - y la Palabra responde: - Todo es posible a quien cree - ( Mr. 9:23) y también que: - Yo puedo todo en Cristo que me fortalece" - (FL. 4:13). A lo mejor , la situación en cuestión es otra: ¿lo quiero? ¿Quiero seriamente declarar guerra a todas las cosas erróneas que me gustan para privilegiar lo que es justo delante de Dios? ¿Quiero yo, lo que Dios quiere? Ó ¿ Me contento con vivir , como un "simplemente salvado por gracia",un cristianismo insípido "aguado",formal y lleno de concesiones con el pecado?. Si así fuera, ¿Qué es lo que le voy a decir a El Señor cuando un día lo veré cara a cara? ¿Le diré que no lo sabía? Y El Omnisciente , que todo sabe y quien no es solamente bueno, sino que es también un Juez justo, ¡¿ Qué cosa me responderá?!.
Este versículo de Juan se nos pone delante como una luminosa estrada por recorrer de manera determinada. Sabiendo que Dios: ¡No nos pide lo que no somos en grado de darle!. Pero, ¿Como se llega a una tal obediencia?. Reflexionemos sobre cual será el modo para llegar a ser de Dios y para no pecar más, entonces afrontemos un problema bastante laborioso. En la Palabra de Dios ( donde Su Voluntad nos es revelada) hay algunos puntos sobre los cuales habla de una clara diferencia, de las consecuencias de la carne que obra en nuestras vidas y de las consecuencias del Espíritu Santo que actúa en nosotros. Si analizamos aquellas que son los frutos de las obras de la carne, nos encontramos delante de una serie de cosas y de acciones que según Dios son equivocadas. Al contrario de las anteriores, la consecuencia del Espíritu Santo que mora en nosotros (morar: o sea, habitar permanentemente en SU casa) , provoca acciones y reacciones divinas.
Entonces, ¿Cual es la conclusión?
Seguramente no lo lograré nunca, si durante el transcurso de mi vida, forzando a mi mismo, hago la prueba tratando de acontentar a Dios y al mismo tiempo justifico mis fallas con muy buenas excusas y luego es claro que no sabré explicar a Dios el porque no he renunciado a "esa" o "esas" cosas que a Él no le agradan cuando lo conocí. ¿Como explicaré a El Señor que a pesar de que he declarado tantas veces de ser "nacido de nuevo", he continuado a tener lazos con mi viejo pasado? Ósea, ¿He continuado a declararme muerto, mientras.....vivía?
¿A sentirme limpio, cuando no es así?. A veces decimos.-¡De todas formas El Señor me bendice!. ¡Por supuesto!, "Si somos infieles, Él permanece fiel"(2º Ti.2:13);Mas Dios muestra Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros"(Ro.5:8). Pero, me pregunto: ¿El Señor con un tal comportamiento, estará satisfecho de nosotros?. ¡No y mil veces no!, ya que una vez que conocemos la Verdad, es justo y sabio sentir hambre de purificación y de santidad. Es necesario hacer así, si no , nos pareceremos a la iglesia de Laodicea. El justo Juicio de Dios, que será para todos (incluidos los cristianos), podría significar para nosotros, ser vomitados de Su boca, ya que no somos ni fríos ni calientes (Ap.3:14-22)
Arrodillémonos, escombrando a nosotros mismos, ¡hagamos espacio al Espíritu Santo de Dios!. Si y cuando, Él, el Bendito vendrá a habitar en mi, yo verdaderamente, no pecaré más, ¡porque Dios no peca!
Entonces con serenidad podré leer este versículo extraordinario de la carta de Juan, porque finalmente mi vida estará alineada con Su Voluntad, no teniendo más el deseo de persistir en pecar, pero si la capacidad de preservarme con la finalidad de no permitir a Satanás de tener ninguna cosa que ver en mi vida. Y recordémonos: ¡¡¡¡¡ Que si lo queremos seriamente, entonces será posible!!!!!!, porque: "A DIOS TODO ES POSIBLE" (Mr.10:27)