Y TÚ, ¿QUÉ VES?

La palabra de el Eterno vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías?.[a]

Jeremías 1:11 (Reina-Valera 1960)




Dios indujo a Jeremías a posar su mirada sobre una vara de almendra florecida, con la finalidad de revelarle una cosa muy importante para la misión que estaba por comenzar para la obra de Dios. Pero si lo pensamos es algo extraño que para que Jeremías pudiera ver un árbol florecido, que estaba ahí justo delante de sus ojos, Jeremías debió ser invitado a hacerlo.

 

Jeremías era un profeta de Dios, era muy fuerte y al mismo tiempo era muy delicado, y no obstante todo esto, estaba tan absorbido por la fuerte experiencia que estaba viviendo con Dios, que no se hubiera dado cuenta de las blancas flores del almendro, si Dios no lo hubiera invitado a hacerlo. ¡Jeremías alzó los ojos y vio!

"Era solamente una vara de almendra" podríamos decir; ¿pero estamos seguros que el reino natural este hecho SOLO de árboles y de plantas? ¿Y el reino SOLO de pequeños seres de cada forma y especie? ¿Y el cielo? ¿Está SOLO formado por estrellas y planetas?

Si Dios te preguntara, mientras viajas en coche o en camión:"¿Qué es lo que ves?", ¿sabrías inmediatamente hablarLe de las maravillas de Su tierra, sin que Él primeramente tuviera que llamar tu atención acerca de ella?

 

  

Tengo la impresión de que el genero humano, o por lo menos una buena parte de ese, se haya vuelto demasiado distraído respecto a estas cosas. Y en cambio, una sola vara de almendra podría llevarnos a la adoración y a la alabanza del Creador, si solamente pusiéramos más atención. ¿Y qué podríamos decir si delante de nosotros se abriera un huevo y de este saliera un pollito? ¿sería SOLO una pequeña gallina, o un milagro que demasiadas veces pasa inobservado?

El sol se alza poco a poco, donando color, calor y luz a las ciudades a los campos, a los montes y al mar los cuales antes habían estado envueltos bajo una obscura cubierta. Pero la mayoría de las veces el alba es ignorada, y los hombres no hacen otra cosa que mirar el reloj, los horarios de los, trenes de los camiones, o del trafico. El Eterno podría llegar y preguntar a ti y a mí: "¿Qué es lo que ves?"

 

 

 

¡Así es! ¿Qué es lo que vemos cuando miramos?

 

 

  La tibieza del sol en la mañana, ¿todavía nos la saboreamos? El canto de los mirlos que en la primavera vuelan entre los ramos de los árboles construyendo incansablemente un nuevo nido para sus polluelos, ¿acompaña todavía el café de nuestras mañanas? Puede ser...

 

  Nuestros ojos se están habituando cada día más a posarse sobre las computadoras y televisores al plasma, celulares y lectores MPG, navegadores satelitales y automóviles con el volante híper tecnológico, así nuestros ojos ya no saben posarse sobre las flores y las noches estrelladas. Pájaros, peces, estrellas marinas o valles y paisajes de montaña.

 

  Hasta quien vive en la ciudad, si lo deseara, podría escoger de ver las maravillas de la creación, si solo apagara la televisión, y mirara fuera de su ventana ¡y mirando, viera!

 

 "Jeremías, ¿qué ves?"

 

     "Y tú ¿Qué es lo que ves?"